

Cómo empezar…
Hago viajes fantásticos y viajes imposibles como aprendiz de periodista y literata y como madre y mujer eternamente novata.
La vida es un acto de creatividad individual, un acto de comunicación. Eso tengo, eso soy, y es lo mejor que puedo aportar yo.
Sastre de palabras, observo el mundo desde dentro y desde fuera con extrañeza y obsesión, buscando sabiduría y buena compañía.
Tengo más preguntas que respuestas.
Siembro y siembro y siembro sin parar espacios de encuentro, de evolución, de crear. En realidad son para mí, para aclararme, para comprender, para aprender, pero a otras personas también les sirven, nos hacemos compañía y me parece genial.
Vivimos en constante transformación. Menos mal, lo contrario es… ¿morir?¿encajar? ¡Convénceme, por favor!
La curiosidad, el conocimiento me mueve y me gusta comunicar, interrogar, provocar.
Como periodista, fui reportera en Oriente y Occidente. El agua sale más fresca del manantial. Periodismo solo hay uno: solvente, independiente, contrastado y contextualizado. La persuasión no es comunicación, es otra cosa, pero el buen periodismo existe, es necesario y hay que defenderlo pagándolo. Igual que la literatura, las ideas y las buenas librerías.
Digo: hay que reaprender a mirar y a hablar y a leer y a escribir si es que aspiramos a habitar la razón.
Como no siempre encuentro lo que necesito, lo invento. Eso tengo, eso soy, y es lo mejor que puedo aportar yo.
La literatura ¿es arte y corazón? La creación de mundos y de emoción mediante la combinación de palabras y miradas y voces y personajes; sí, lo son. Un arte que sigo con verdadero interés pues la palabra es el material con el que creamos y delimitamos la realidad, ésa en la que creemos vivir.
Si cambiamos las palabras, ¿cambiará la realidad? Si tú y yo leemos idénticas palabras y argumentos, ¿entenderemos igual? Vamos a discutirlo.
Fascinante.
